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TDA/H y adolescentes: Información para adolescentes (WWK 20A)WWK se refiere a la serie de hojas de información Lo que sabemos sobre el TDA/H. Vea la lista completa. Vea la versión PDF de esta página. "Tengo TDA/H....¿y qué?" De muchas maneras, "y qué" es la respuesta correcta. En general, eres un adolescente común y corriente, con los altibajos normales de todo adolescente. Pero, crecer y encaminarse a la vida adulta con TDA/H (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) presenta algunos retos y obstáculos únicos. La gente solía pensar que sólo los niños pequeños tenían TDA/H y que resolvía con la edad. Ahora sabemos que no es así. Las investigaciones actuales han demostrado que la mayoría de los niños no supera el TDA/H cuando llega a la adolescencia1 y que la mayoría de los adolescentes tampoco lo hace cuando se convierte en un adulto joven. Entonces, ¿qué significa realmente, ser un adolescente con TDA/H? Primero, debes saber que tener TDA/H no tiene por qué interferir en el estilo de vida que deseas. Muchos de adolescentes como tú han crecido y logrado hacer lo que les gusta, tener vidas felices y éxito en su trabajo. Han hallado que este éxito por que se han tomado el tiempo para aprender cómo les afecta el TDA/H y encargarse de un plan de tratamiento que funcione para ellos en su situación particular. ?YA NO SOY UN NIÑO? -- El TDA/H en los años de la adolescencia Los síntomas principales necesarios para un diagnóstico de TDA/H (falta de atención, hiperactividad e impulsividad) siguen siendo iguales durante tu adolescencia a como lo eran al comienzo de tu niñez. Sin embargo, quizá notes algunas diferencias. Por ejemplo, podrías tener menos síntomas de hiperactividad (como estar inquieto o no poder permanecer sentado) ahora que cuando eras más pequeño. Por otro lado, quizá notes más dificultad para mantenerte al día con tus tareas escolares y con otras responsabilidades. Esto se debe a que hay más exigencias sobre tu tiempo y más expectativas de que funciones de manera independiente ahora que eres adolescente.2 Esto puede resultar abrumador, pero no hay motivo para preocuparse, porque estas dificultades no son muy distintas a las de tus amigos, ya sea que tengan TDA/H o no. En tu caso, quizá sea más pronunciado, pero el tratamiento adecuado te puede ayudar a ajustarte a medida que creces y de ajustas a los cambios de tu vida. Otra característica relacionada con el TDA/H en la adolescencia es la dificultad con el llamado ?funcionamiento ejecutivo?. Esto se refiere a las funciones del cerebro que ?activan, organizan, integran y administran otras funciones?3 En otras palabras, la función ejecutiva te permite pensar sobre tus metas y las consecuencias de tus acciones, planear en concordancia, evaluar tus avances y cambiar de planes si es necesario. Ahora un dato curioso: Esto puede ser justamente lo mismo en que tus padres y profesores te han estado tratando de ayudar todos estos años. Sin embargo, en la adolescencia, tus padres y profesores esperan que comiences a hacer estas cosas de manera más independiente, una transición que puede ser difícil para ti y para los que te rodean. ?¿POR QUÉ YO?? ? Causas del TDA/H Quizás te preguntes por qué tienes TDA/H. Algunos adolescentes se sienten culpables por tener este trastorno. Otros sienten que debería ser algo que puedan controlar por su cuenta o que se pueda curar. Tener TDA/H no es tu culpa. Las investigaciones han mostrado claramente que el TDA/H es cosa de familia y sumamente genético. El TDA/H es un trastorno del cerebro y los síntomas se relacionan con muchas áreas específicas del cerebro.4 No hay ninguna ?cura? conocida para el TDA/H, aunque sabemos que muchas cosas pueden minimizar su impacto sobre la vida diaria. ?¿SÓLO ES TDA/H?? ? Otros trastornos en los años de la adolescencia Algunos adolescentes que tienen TDA/H también tienen la dificultad de tener otras afecciones que son comunes con el TDA/H.5,6 Estas afecciones podrían haber estado presentes desde que eras más pequeño o podrían surgir por la tensión adicional de la adolescencia. El hecho es que se ha hallado que hasta el 60 por ciento de los niños y adolescentes que tienen TDA/H tienen al menos alguna otra afección,7,8 así que no te sientas solo.
En este momento, no es posible predecir quién experimentará estas dificultades adicionales. Es probable que la genética tenga que ver. Las tensiones adicionales que experimentan algunos adolescentes que tienen TDA/H, como la crítica social o la frustración interna, podrían hacerte también más vulnerable a esas dificultades. Para más información sobre estas afecciones (que se llaman ?coexistentes? o ?simultáneas?), consulta Lo que sabemos Nº 5: TDA/H y afecciones coexistentes. ?MI VIDA CON TDA/H? ¿Qué se siente tener TDA/H? Quizá experimentes el estigma o la vergüenza relacionados con el diagnóstico. Quizás también niegues que tienes TDA/H. Tener TDA/H podría hacer que te sientas diferente de tus amigos y quieras creer que tus síntomas se han reducido o han desaparecido. Es importante que entiendas que no es tu culpa que tengas TDA/H. Tener TDA/H no se debe a ningún error que hayas cometido y no es un castigo. El TDA/H es como cualquier otra afección médica, como el asma o la miopía. No puedes controlar el hecho de que tienes TDA/H, pero puedes controlar la manera como la manejas. Seguir tu plan de tratamiento es clave para cumplir con tus objetivos y alcanzar el éxito. Posiblemente tengas dificultad para sentirte bien contigo mismo o quizás sentir que no eres tan bueno como tus amigos u otros estudiantes. Las investigaciones señalan que los adolescentes que tienen TDA/H y dificultades de aprendizaje dicen que se sienten muy estresados de ir a la escuela y estar en clase, se sienten cansados, discuten con frecuencia con sus amigos cercanos, se sienten diferentes de otros compañeros de clase, tienen baja autoestima y sienten que sus padres no los entienden.12 Si te sientes así, recuerda que no estás sólo y que puedes sentirte mejor. Habla sobre cómo te sientes con alguno de tus padres, otro adulto en el que confíes o un profesional de la salud. Participa en actividades que disfrutes y reconoce que todos tienen fuerzas y debilidades diferentes. A muchos adolescentes les preocupa hablar con sus amigos sobre el trastorno. Podrías sentir que tus amigos no entienden tus dificultades o que se burlarán de ti. Puedes elegir a qué amigos les cuentas que tienes TDA/H y qué detalles quieres compartir. Sin embargo, si le explicas el TDA/H a tus amigos de confianza podrías sorprenderte porque podrían ser una excelente fuente de apoyo o incluso tener TDA/H también. Aunque no se conoce la cifra exacta de niños y adolescentes que tienen TDA/H, se calcula que hay entre 1.4 y 2.3 millones, así que no estás solo para nada y no tienes que enfrentarte solo a los retos que conlleva. El TDA/H puede afectar...
?¿Y QUÉ PUEDO HACER AL RESPECTO?? ? Tratamiento del TDA/H Ya sabes que no existe cura para el TDA/H. Eso no significa que no se pueda hacer nada al respecto. Aunque no existe cura, mucha gente como tú ha tenido mucho éxito con los tratamientos que existen actualmente. El objetivo de estos tratamientos es controlar los síntomas. Aunque los síntomas del TDA/H pueden cambiar con la edad, quizá igualmente necesites tratamiento para tratar esos síntomas e incluso los necesites en la adultez.15 La educación es un componente necesario de cualquier plan de tratamiento efectivo y te da las herramientas para entender el trastorno y manejarlo. Si te diagnosticaron TDA/H cuando eras muy pequeño, es probable que esta educación estuviera dirigida a tu(s) padre(s). Es importante que tu también recibas esta educación. Hazles preguntas a tus médicos y proveedores de tratamiento, y expresa las preocupaciones que tengas. Sin embargo, la educación es apenas un componente de un plan exitoso de tratamiento del TDA/H, y los medicamentos y la terapia conductual también se pueden usar. Es un mito que el medicamento se vuelva menos efectivo en la adolescencia. De hecho, los medicamentos deberían ser igual de efectivos, pero los patrones de afecciones coexistentes podrían exigir cambios en el régimen de tratamiento.16 Tu y tu(s) padre(s) también podrían pensar en cambiar a medicamentos de acción prolongada para darte mejor control de los síntomas durante el día, ya que podrías tener actividades después de clases e incluso al final del día. El alcance de esta hoja Lo que sabemos no cubre una descripción exhaustiva de estos medicamentos. Consulta Lo que sabemos Nº 3: Manejo de medicamentos para niños y adolescentes con TDA/H para más información. El tratamiento conductual también es un tratamiento común para los adolescentes que tienen TDA/H. Entre los tratamientos psicosociales comprobados se encuentran la capacitación de padres y adolescentes en la resolución de problemas y destrezas de comunicación, capacitación para los padres en métodos de manejo del comportamiento y entrenamiento para profesores sobre el manejo del salón de clases.17 Para más información, consulta Lo que sabemos Nº 7: Tratamiento psicosocial de niños y adolescentes con TDA/H. Actualmente hay poco o nada de investigación para apoyar el uso de tratamientos dietéticos, psicoterapia tradicional, terapia del juego, terapia cognitiva-conductual o entrenamiento en destrezas sociales. Sin embargo, estas intervenciones pueden ser efectivas para tratar las afecciones simultáneas que pudieran estar presentes. Para más información, consulta Lo que sabemos Nº 6: Tratamientos complementarios y alternativos. El tratamiento más común para los adolescentes que tienen TDA/H probablemente combine medicamentos con tratamiento psicosocial. Es lo que se conoce como tratamiento múltiple. ?¿QUÉ MÁS NECESITO SABER?? ? Temas adicionales para los adolescentes que tienen TDA/H Como adolescente con TDA/H, te encaras a los mismos problemas que son difíciles para otras personas de tu edad, como el desarrollo de la personalidad, el establecimiento de la independencia, la comprensión de la sexualidad emergente, la toma de decisiones sobre el alcohol y otras drogas, y el establecimiento de metas para el futuro. Sin embargo, quizá también tengas dificultades únicas, como las siguientes:
?¿Y MI FUTURO?? La respuesta es que sólo tú puedes determinar lo que te espera. El hecho de que estés tomando tiempo para leer esta hoja informativa y para educarte sobre tu diagnóstico demuestra que estás reflexionando sobre tus fuerzas y debilidades, y tomando medidas para prepararte para el futuro. Sabemos que los adolescentes que tienen TDA/H están en riesgo de problemas potencialmente graves mientras hacen la transición a la adultez. También sabemos que hasta las dos terceras partes de los adolescentes que tienen TDA/H continúan experimentando síntomas significativos del trastorno en la adultez.24 Además, a medida que se convierten en adultos, los adolescentes que tienen TDA/H están en mayor riesgo de tener dificultades con la educación, el trabajo y las relaciones sociales. Sin embargo, éstos son sólo riesgos, no garantías. La mayoría de los adolescentes que tiene TDA/H se convierte en adultos productivos exitosos. Tú también puedes. La atención continuada y el tratamiento son cruciales para evitar los riesgos y cumplir las metas que te fijaste, no importa cuáles sean. Referencias 1. Ingram, S., Hechtman, L., & Morgenstern, G (1995). Outcomes issues in ADHD: Adolescent and adult long-term outcome. Mental Retardation and Developmental Disabilities Research Reviews, 30, 243-250. 2. Ingram, S., Hechtman, L., & Morgenstern, G (1995). Outcomes issues in ADHD: Adolescent and adult long-term outcome. Mental Retardation and Developmental Disabilities Research Reviews, 30, 243-250.. 3. Brown, T.E. (2000). Attention-deficit Disorders and Comorbidities in Children, Adolescents, and Adults. Washington, D.C.: American Psychiatric Press, Inc. 4. Barkley, R.A., Cook, E.H., Dulcan, M., Campbell, S., Prior, M., Atkins, M., et al. (2002). Consensus statement on ADHD. European Child & Adolescent Psychiatry, 11, 96-98. 5. Wolraich, M.L., Wibbelsman, C.J., Brown, T.E., Evans, S.W., Gotlieb, E.M., Knight, J.R., et al. (2005). Attention-deficit/hyperactivity disorder among adolescents: A review of the diagnosis, treatment, and clinical implications. Pediatrics, 115, 1734-1746. 6. Barkley, R.A. (2004). Adolescents with attention-deficit/hyperactivity disorder: An overview of empirically based treatments. Journal of Psychiatric Practice, 10, 39-56. 7. Biederman, J., Faraone, S.V., & Lapey, K. (1992). Comorbidity of diagnosis in attention-deficit hyperactivity disorder. In G. Weiss (Ed.), Attention-deficit hyperactivity disorder, child & adolescent clinics of North America. Philadelphia: PA. 8. Sanders; Bartholemew, K and J. Owens, M.D., MPH (2006). Sleep and AD/HD: A review. Medicine and Health Rhode Island, 89: 91-93. 9. Geller, B., & Luby, J. (1997). Child and adolescent bipolar disorder: A review of the past 10 years. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 36, 1168-1176. 10. Spencer, T., Wilens, T., Biederman, J., et al. (2000). Attention-deficit/hyperactivity disorder with mood disorders. In: Brown, T.E., ed. Attention deficit disorders and comorbidities in children, adolescents, and adults. Washington, DC: American Psychiatric Press: 79-124. 11. Wilens, T.E., Biederman, J. & Spencer, T.J. (2002). Attention deficit/hyperactivity disorder across the lifespan. Annual Review of Medicine, 53, 113-131. 12. Brook, U., & Boaz, M. (2005). Attention deficit and hyperactivity disorder (ADHD) and learning disabilities (LD): Adolescents? perspective. Patient Education and Counseling, 58, 187-191. 13. Wolraich, M.L., Wibbelsman, C.J., Brown, T.E., Evans, S.W., Gotlieb, E.M., Knight, J.R., et al. (2005). Attention-deficit/hyperactivity disorder among adolescents: A review of the diagnosis, treatment, and clinical implications. Pediatrics, 115, 1734-1746. 14. Edwards, G., Barkley, R.A., Laneri, M., Fletcher, K., & Metevia, L. (2001). Parent-adolescent conflict in teenagers with ADHD and ODD. 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Journal of Safety Research, 38, 113-128. 20. Thiruchelvam, D., Charach, A., & Schachar, R.J. (2001). Moderators and mediators of long-term adherence to stimulant treatment in children with ADHD. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40, 922-928. 21. Charach, A., Ickowicz, A., & Schachar, R. (2004). Stimulant treatment over five years: adherence, effectiveness, and adverse effects. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 43, 559-567. 22. Wolraich, M.L., Wibbelsman, C.J., Brown, T.E., Evans, S.W., Gotlieb, E.M., Knight, J.R., et al. (2005). Attention-deficit/hyperactivity disorder among adolescents: A review of the diagnosis, treatment, and clinical implications. Pediatrics, 115, 1734-1746. 23. Low, K., & Gendaszek, A.E. (2002). Illicit use of psychostimulants among college students: A preliminary study. Psychology, Health, & Medicine, 7, 283-287. 24. Barkley, R.A., Fischer, M., Smallish, L., & Fletcher, K. (2002). The persistence of attention-deficit/hyperactivity disorder into young adulthood as a function of reporting source and definition of disorder. Journal of Abnormal Psychology, 111, 279-289. |
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