Diagnóstico y tratamiento
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Aunque las personas que viven con TDA/H pueden llevar vidas muy exitosas, si el trastorno no se identifica ni se trata adecuadamente, pueden experimentar consecuencias graves, como fracaso escolar, depresión, problemas con las relaciones, abuso de sustancias y fracaso laboral. La identificación y el tratamiento oportunos son extremadamente importantes.
Diagnóstico
Aunque no existen marcadores biológicos, psicológicos o genéticos, ni pruebas válidas independientes que puedan identificar con toda seguridad el trastorno, el consenso científico es que el diagnóstico del TDA/H puede ser fiable si se utilizan métodos de entrevistas de diagnóstico bien probados.
Debido a que todo el mundo muestra signos de estas conductas en algún momento, las directrices para determinar si una persona tiene TDA/H son muy específicas. En los niños y adolescentes, los síntomas deben ser más frecuentes o graves que en otros niños de la misma edad. En los adultos, los síntomas deben afectar la capacidad para funcionar en la vida diaria y deben persistir desde la infancia. Además, las conductas deben crear dificultades significativas en al menos dos áreas de la vida, como el hogar, los ambientes sociales, la escuela o el trabajo. Los síntomas deben estar presentes durante al menos seis meses.
Determinar si un niño tiene TDA/H es un proceso multifacético. Muchos problemas biológicos y psicológicos pueden causar síntomas similares a los exhibidos por niños con TDA/H. Por ejemplo, ansiedad, depresión y ciertos tipos de trastornos del aprendizaje pueden provocar síntomas parecidos.
No existe una prueba única para diagnosticar el TDA/H. Por lo tanto, es necesario realizar una evaluación integral para establecer un diagnóstico, descartar otras causas, y determinar la presencia o ausencia de afecciones coexistentes. Una evaluación de ese tipo debe incluir una evaluación clínica del nivel académico, de funcionamiento social y emocional, y de desarrollo. Se debe obtener un detallado historial por parte de los padres, profesores y, cuando sea apropiado, del niño. Los profesionales clínicos usan a menudo listas de comprobación para calificar los síntomas del TDA/H y descartar otros trastornos.
Independientemente de quien haga la evaluación, se deben usar los criterios del Manual estadístico y de diagnóstico IV. Es importante que un médico realice un examen médico, y un examen físico completo que incluya exámenes de la audición y visión, para descartar otros problemas médicos que pudieran estar causando síntomas similares al TDA/H. En raras ocasiones, las personas con TDA/H pueden presentar también una disfunción tiroidea. Únicamente los médicos pueden recetar medicamentos si éstos son necesarios. El diagnóstico del TDA/H de un adulto requiere la evaluación del historial académico y conductual en la infancia, así como la revisión de síntomas actuales.
Tratamiento multimodal
La hoja de datos Nº 3 de CHADD ofrece información sobre el control médico del TDA/H en niños y adolescentes. La hoja de datos Nº 9 de CHADD ofrece información sobre el manejo de la conducta del TDA/H en niños y adolescentes.
Si una persona con TDA/H no recibe tratamiento, o recibe un tratamiento inadecuado, podría sufrir graves consecuencias. Dichas consecuencias pueden incluir baja autoestima, fracaso académico y social, bajo rendimiento profesional, y un posible aumento en el riesgo de conductas criminales y antisociales.
Uno de los desafíos más difíciles que encaran los padres y adultos con TDA/H tiene que ver con qué hacer respecto al tratamiento. En vista de que no existe "cura" para el TDA/H ni una única opción de tratamiento que sea apropiada para todos, los planes de tratamiento deben adaptarse a las necesidades específicas de cada individuo y familia.
Así que el tratamiento del TDA/H requiere a menudo intervenciones médicas, educativas, conductuales y psicológicas. Este método integral de tratamiento se denomina "multimodal" y, dependiendo de la edad del individuo con TDA/H, puede incluir lo siguiente:
- Capacitación de los padres
- Estrategias de intervención conductual
- Un programa educativo apropiado
- Educación respecto al TDA/H
- Consejería individual y familiar
- Medicamentos, si es necesario
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